La Divina Comedia.

Si Dante Alighieri levantara la cabeza, se daría cuenta que tanto él como Sir Isaac Asimov, no sólo eran escritores talentosos, de esos que perfuman las palabras hasta embaucarnos, sino que bien pudieran considerarse  auténticos visionarios en toda regla.

Muchos son los que  atraviesan los tres escenarios de la obra, infierno, purgatorio y paraíso, aunque si me dejan serles sincero, de éste último, muy pocos pueden presumir de “catar” sus entretelas  y de los otros dos, el purgatorio se me antoja incluso benigno en comparación con el más feo de los tres.

Y es que el escenario en el que nos encontramos, no  deja de sorprender el efecto boomerang que un servidor y por ende más de uno, observa de ésta nuestra santa realidad: existe una facilidad para viajar al infierno, ir al purgatorio y catar efímeramente el paraíso que abruma, espanta y genera algarabía.

Hemos empezado el año con los bolsillos vacíos aunque eso, no debería ni  ser novedad, pero tranquilos,parece ser que tenemos entrada con descuento a la antesala de la recuperación definitiva, esa que se nos presenta en forma de brote verdoso y que será la encargada de transportarnos directamente al paraíso.

Pero que quieren que les diga, sigo viendo la misma planicie en donde deambulan  pobres mortales, buscando por las esquinas de las plazas, esos billetes hacia el edén.

Otros, con suerte, están en tierra de nadie, en el purgatorio, en el lugar en donde uno espera para poder acceder al ático con vistas al mar. Pero lo que son las cosas, más de uno, y lo se de muy buena tinta, ya no considera el purgatorio como la espera a cotas elevadas, sino como el burladero en donde, con un cruce de dedos y mirando hacia abajo,  uno desea no tener que estar en el pellejo del prójimo.

Mientras tanto, unos salen de sus jaulas de cautivo y hablan, otros ignoran su nombre cuando se les llama, otros gritan a los cuatro vientos que hay que hacer algo nuevo y tú y yo contemplando el tríptico que el mismo Dante tuvo que visualizar en algún momento de su obra.

Mi duda está en, si el paraíso está en la cumbre, el infierno en lo más profundo de nuestra realidad y el purgatorio a medio camino de ambos, por ley física aplicable, si todo lo que sube baja y lo que está arriba, puede caer ¿ qué hacemos que no cortamos los cimientos de paraíso para que el infierno esté un poco menos sólo?

Pues bien, de la misma manera que existen super heroes con super poderes, los inquilinos que habitan el paraíso están protegidos por extraños flujos de materia inalterables a los cuatro elementos.

No intenten  derribarlos, es inútil. Pero sí les daría un consejo, busquen en las esquinas de las plazas ese espacio en el que, de forma mágica y contra natura, el más mortal de los mortales puede recrear su parnaso particular sin necesidad de subir a lo que algunos creen que es el paraíso, sin saber que no hay altura que defina su esencia.

Sean, pues, felices.

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Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
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