De burbujitas y otras reflexiones


brubujasEs menester, obligación diría yo, que alguien al que una noticia o un comentario le suscita una reflexión casi inmediata , si no es Lunes y temprano, deba comentar lo que piensa al respecto de un tema que, no se ustedes, pero se me antoja curioso, interesante a la par que indignante. Lo de indignante va por la conclusión de mi pensamiento, no por la formulación del mismo, no se asusten.

Allá por el 2007/ 2008 empezó lo que todo el mundo conoce como el estallido de la burbuja inmobiliaria. Y es que durante una buena temporada, cuando éramos ricos o al menos eso nos hacia pensar Matrix y sus pastillas de colores, los precios de los pisos se hincharon tanto que hasta un topo de cara a la pared podía ver que, tarde o temprano, aquella “burbujota” casi eterna e infinita, tenía que petar.

Eso de hipotecarse la vida por cuatro paredes y en muchos casos tres ( cosa que hizo tambalear mis débiles cimientos matemáticos, buscando cómo con tres paredes se podía mantener el asunto) y tener la sensación de que uno había hecho el negocio del siglo, estaba de moda. Tan de moda que si no entrabas en el juego, te miraban, te señalaban con el dedo y te soltaban “ni puta idea, oiga, usted no tiene ni puta idea”.

Pues bien, resulta, que la “burbujilla”, algo ha “petao” y algunos están preguntándose, pero, ¿quién me ha robado el mes de Abril? ¿Cómo pudo sucederme esto a mi? Globo, grande, pum, sencillo.

Aun así, y con independencia de la situación personal de cada uno, ya que muchos no entraron en el juego, otros sabían lo que había y otros poco les importaba, la burbuja ha venido para quedarse y estallar de manera periódica.

¿Y cómo es eso de que estallará de forma periódica? Muy sencillo, y es que si mis cimientos matemáticos no son de acero toledano, la lógica, ya la controlo más.

Y es que una burbuja, cómo todo en la vida que se llena y explota, debería hacerlo de una vez y en un breve espacio de tiempo pero ais, que estamos en el país de los brotes verdosos, las raíces “vigorosillas”, los sobres, el facturar sin iva y el, si no me ven, pues me lo llevo.

De nuevo, los interesados, aquellos que quisieron vendernos tiendas de campaña a precio de palacete, aquellos, sean de corbata de doble nudo o de pantalón corto, que cambiaron el timo de la estampita por el ladrillo o prefabricado, intentan de nuevo el asalto a la Bastilla.

A los cantos de sirena de trasfondo de gobiernos e interesados en la materia, se amarran y ven la ocasión para intentar contraatacar con un silogismo aristotélico repleto de lógica y sin fisuras: si antes no vendía a dos, ahora, como hay raíces vigorosas, “pos” le añado otro cero y fijo que lo vendo.

Cuando digo que controlo de lógica, no es por hacerme el pedante, ni mucho menos, pero parece que, al igual que el sentido común, que es el menos común de los sentidos, en la lógica, sucede algo parecido.

Vamos a tener en cuenta los ingredientes del ágape: Un paro galopante, aunque algunos pretendan hacernos ver que han aumentado las contrataciones. Bueno, es cierto, han aumentado, donde antes había un trabajo de ocho horas ocupado por una persona, ahora hay cuatro  personas haciendo el mismo trabajo a dos horas cada uno. Una temporalidad que asusta. Unos ingresos que lejos de aumentar, siguen bajando. Unas facilidades para el crédito asombrosas. Si, a esos que hemos rescatado y que se financian a casi cero y que nos pretenden prestar el mismo dinero a un módico +1000%.

Es decir, ingredientes ideales para que los pisos intenten de nuevo subir. Un caldo de cultivo ideal para el derroche.

¿Entienden ahora el motivo por el que la “burbujita” irá estallando hasta que se desinfle por completo? Y es que no se ha vaciado del todo, y para que algo se vacíe, se debe dejar escapar su contenido y no intentar soplar metiendo más aire. Así que, tenemos infla desinfla para lunas y botellas.

Sé que España ha sido tierra de pícaros. Tenemos al carismático Lazarillo de Tormes como referencia literaria. Pero al menos, aquél, usaba la picaresca para comer, con elegancia e incluso inteligencia. Aquí, cual mercadillo de alfombras, intentan de nuevo timarnos de la misma manera o incluso peor que la primera vez, aquella que originó una de las crisis más profundas que ha tenido esta tierra de conejos. Por su puesto, esta vez, sin la misma elegancia que el Lazarillo y dudo que con las únicas aspiraciones de la manutención como objetivo.

Pues nada, yo aquí, comiendo palomitas y mirando cómo la batalla en el abismo de Helm se perpetra. Una lástima, sabiendo que es real y no una ficción.

No ha sido tan terrible ¿no? Al fin y al cabo, pensar en voz alta va bien para el espíritu y me ahorro una pasta en terapia. Todo son ventajas.

Foto:Carlos Pérez Ferreira
http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/

 

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Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
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