Chasquidos nocturnos

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Luces nocturnas que se reflejan en unas pupilas atentas, expectantes, contemplativas de una ciudad que está a sus pies. Movimiento veloz de unos dedos que desabrochan una camisa a la par que sueltan dos hielos en un vaso, para que empiecen el baile de chasquidos al contacto con el dorado licor.

Sorbos placenteros que se relajan en un mullido y siempre dispuesto sofá preparado para la ocasión. Luces que bajan de intensidad y de fondo una música tan envolvente que invita a que el tiempo se pare de manera definitiva.

Pero del fondo del pasillo, un extraño ruido hizo que el momento ideal se convirtiera en duda y preocupación. Sus pasos, temerosos y desconcertados, se dirigieron hacia la habitación.

El teléfono en la mano era la única arma de la que disponía en caso de necesitarla, eso, una respiración cada vez más profunda y acelerada y una oscuridad que envolvía el apartamento, el pasillo, su alma.

De repente un fuerte grito hizo que el móvil acabara tirado en el suelo, lejos de unos dedos dispuestos a teclear con firmeza el número de policía.

La tensión era tal que sin pensárselo dos veces, entró precipitadamente en la habitación, encendiendo la luz, dispuesto a lo que hiciera falta.

Pero al entrar no había nadie. Todo estaba en calma. En aquella habitación, que usaba para guardar aquellos trastos que sus padres le iban regalando desde la infancia, no había más que lo de siempre: cuadros, maquetas, y algún que otro aparato de radio antiguo, de esos a los que tanto le gustaba coleccionar a su abuelo.

Se dirigió al último estante de la habitación, alzó el brazo y desconecto el viejo transistor, ese que causó tantas satisfacciones al padre de su padre y que tanta inquietud le había ocasionado a él.

Los pasos de vuelta al gran salón estaban cargados, esta vez, de alivio. Una sonrisa y un ligero movimiento de negación le acompañaban otra vez hacia su momento de relajación.

De nuevo la música ocupaba sus sentidos, mientras los hielos continuaban chasqueando en el fondo del vaso.

Pero hay algo que me inquieta, algo que él ha pasado por alto: aquél viejo transistor que desconectó, nunca funcionó, nunca pudo hacerlo por ser una maqueta.

Autor: Jose Minguell

Fuente foto: http://www.pixabay.com
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Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
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2 respuestas a Chasquidos nocturnos

  1. Falta el “chan chan chaaaan”
    Creo recordar que leí por ahí que tú pasabas de los premios, pero tampoco estoy muy segura… De todas formas ahí lo dejo.
    http://wp.me/p5tp9z-8H

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