Listas de espera

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Disparidad o quizá desproporcionalidad o mejor aún, incredulidad.

No sé por cual decantarme y es que son tantos los adjetivos repletos de sentimientos y cavilaciones seudo abstractos, que resulta complejo decidirse por uno que intente definir lo que este mortal siente por sus entre telas.

Resulta que ojeando las virtuales páginas de un diario de tirada nacional, y no en lugar escondido y alejado de las miradas sino en zona bien visible, aparece una noticia tal que: Lista de espera para comprar un “superpiso” de seis millones de euros en Barcelona.

No soy de emitir juicios categóricos, de esos que de manera radical, ponen la vitola antes de nada, pero debo reconocer que el redactor de la noticia ha propiciado en mí toda una serie de imágenes repletas de detalles sin necesidad de continuar con la lectura de la misma.

Luego, una vez leída, la impresión sigue siendo idéntica. Y se preguntarán ustedes, ¿qué hay de dramático en este titular, en la noticia? ¿El precio desorbitado? ¿Que esté en Barcelona? ¿Los nada desdeñables 500 metros cuadrados de pisito bombonera que pretenden construir o que se trata del edificio donde se situaban las oficinas de una conocida empresa de seguros?

Pues miren ustedes, de todo lo que he dicho, en confianza, tampoco es que exista nada que haya provocado en mí un aluvión de imágenes desconcertantes, que generaran en mi persona ese puntito de indignación, ese que me ha convidado a dejar lo que estaba haciendo para escribir estas líneas.

Sólo una palabra ha sido la causante de todo: Lista de espera.

Una lista de espera como la de aquellos que huyen de su país por conflictos bélicos y que pierden algo más que la dignidad por el camino.

Una lista de espera de aquellos enfermos que, debido a recortes de unos y envistes de otros, han hecho que muchos, también perdieran algo más que la paciencia por el camino.

Una lista de espera repleta de hombres y mujeres desesperados, en búsqueda de ese vicio que tenemos los pobres para poder ser personas y continuar respirando en este cada vez más injusto mundo, el trabajo.

Una lista de espera de jóvenes y no tan jóvenes, formados, con experiencia con ganas de pintar el mundo como les dijeron que había que hacerlo pero que no les dan ni la oportunidad de disponer de pinturas para tal propósito.

Una lista de hombres y mujeres, esperando a que la poca cordura que existía en este país, vuelva, aunque sea en navidad, aunque sea por poco tiempo.

Una infinita lista de espera de infinitas listas que se topan con otra lista de futuros compradores que son capaces de apuntarse en el bando de aquellos que disponen seis millones de euros para sofisticar aquello que hacemos los demás: dormir, ducharse, comer, relajarse y pagar la cuota de la escalera.

No sé si saben por donde voy ni cómo me siento al haber leído la palabra lista de espera en esta noticia.

Mientras tanto, esperaremos.

Imagen: http://www.pixabay.com

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Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
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Una respuesta a Listas de espera

  1. Loreto dijo:

    Poco o nada que añadir, ya que se comparte la misma perplejidad que acabas de describir. De qué manera??aflorando los bajos instintos y esos mejor dejarlo para otra ocasión.
    Saludos.

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