Interacciones

exchange-of-ideas-222790_640Agazapado, casi escondido, tratando de ver más allá de lo que me enseñan, frunzo el ceño, persiguiendo arrugas imposibles. Pero son mayores mis sorpresas que el noble intento de permanecer impertérrito.

Voces a diestro y siniestro, anunciando lo de siempre, proclamando sin novedad al frente lo que otros ya ofrecieron a alguien que pasaba por allí, como hago yo en este preciso momento.

Ceño, que dejando de un lado el fruncido inherente a su condición, abre la puerta a conexiones eléctricas que inexplicablemente, lejos de perderse en el espacio, generan un amplio universo paralelo, infinito, impredeciblemente ordenado y cotidianamente milagroso.

Parezco
salir de entre aquello que falsamente me separaba de todo y de todos, buscando cierta proximidad a las voces, a las siluetas, a los eternos repetidores de conexiones eléctricas inexplicables.

Poco importa la rapidez con la que me acerco, menos la prudencia, para nada el sigilo. Cada vez más claros los ecos de sus voces, a pesar de estar aún lejos. Cada vez más curiosidad a pesar de que mi ceño continua retorciéndose.

La interacción parece inevitable, sin importar que no haya delante nada que lo atestigüe, nadie que lo contemple.

Y formo parte de las siluetas, de las voces que otros ya retomaron de aquellos que sin quererlo, inauguraron el mágico y noble arte del discurso.

Y vuelvo a buscar cobertizos invisibles para poder esconderme de las miradas de aquellos que vociferan, a diestro y siniestro. Y frunzo el ceño.

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Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
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Una respuesta a Interacciones

  1. Loreto dijo:

    La curiosidad, algo inherente del que quiere distinguir las diferencias entre lo que madura y lo que desconoce, pero hay situaciones tan desconcertantes, que casi te arrepientes de sentirla, aunque sea inevitable y frunzamos el ceño…gesto del que se siente vivo.
    Saludos

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