Asesino prejuicio

justice-683942_640Para algunos es una idea preconcebida, para otros casi un dogma de fe. A unos les produce hastío y otros hacen de él su capa, su bandera y su sayo.

No es algo novedoso, ni nuevo, ni ajeno a nuestro quehacer cotidiano. Está tan instaurado que sin darnos cuenta, o sin que asumir que también hacemos uso de él, lo tenemos tan presente que incluso podemos llegar a tocarlo con nuestras manos.

Su nombre, el prejuicio. Esa palabra que a priori, no es complicada de entender. Se trata de la antesala del juicio. Aquello que se nos presenta antes de emitir cualquier valoración fundamentada, contrastada o al menos comprobada en parte.

Pero es inevitable. El prejuicio se convierte, en la mayoría de ocasiones, en un imperativo categórico asertivo. O lo que es lo mismo, en una verdad prácticamente absoluta a efectos prácticos de sus más fieles seguidores.

¿Y quién es ese fiel seguidor? Pues todo aquél al que le va bien hacer uso de una definición infundada o relativa respecto a una persona o grupo de ellas. Lamentablemente este tipo de definiciones que intentan mal definir a alguien no están impregnadas de positivismo ni alabanzas más bien todo lo contrario.

Se pretende  captar lo más negativo de un colectivo para tomarlo como estandarte y ser aplicado al resto de individuos que, sobre el papel, forman parte de ese grupo previamente enjuiciado.

Blanco o negro, homosexual, heterosexual o  bisexual, sudamericano, moro, o chino, chico o chica, catalán, vasco o gallego, gordo o delgado, de izquierdas o de derechas. Todo lo que nos rodea esta impregnado de prejuicio. Unos lo manifiestan de manera más clara, otros no lo hacen y muchos lo piensan, pero es inevitable contar con su presencia.

Quizá deberíamos abstraernos de un mundo que tolera a la perfección la antesala a la  mala opinión y ser conscientes que todos somos futuribles de ser protagonistas de algún tipo de prejuicio. Y de la misma forma que deberíamos buscar lo mejor para nosotros, que mejor manera para conseguirlo que no desear para los demás lo que no deseamos para nuestros intereses.

Evitemos que el prejuicio sea el arma contra la tolerancia y la comprensión.

Anuncios

Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s