El café

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-¿Te pido un café? ¿Quizá una cerveza?

Un café va bien, pero cargadito ¿eh?

Mientras me dirigía hacia la barra del bar, la mezcla entre alegría y tristeza se combinaban por igual.

Un café para ti y un café con leche para mi ¿te acuerdas cuando estabas en el hospital? Me dio por pedir café con leche de aquella máquina a cada instante. Era un vicio y eso que estaba asqueroso.

Cómo no me voy a acordar si tu madre me lo decía cada vez que entraba a la habitación. No sé cómo podía gustarte.

Bastó un segundo para mirarnos y comprender que aquella cita era mucho más que un encuentro entre padre e hijo.

Tengo tantas cosas que contarte. Ha pasado tanto tiempo y no sé por dónde empezar-le dije.

Mientras mi padre cogía la taza de café con la mano izquierda y se disponía  a soplar aquél negro y caliente café, yo no pude sino coger aire con todas mis fuerzas para ir, poco a poco, soltándolo. Sin prisa pero sin pausa.

Sabes papá, ya te lo he dicho en alguna otra ocasión pero no quisiera que se te olvidara. Te quiero. Mamá también y me da muchos recuerdos.

Mis ojos, cargados de emoción, se quedaron, embelesados, mirando cómo dejaba la taza justo en el centro del pequeño plato que se situaba justo enfrente de él. Su cara era una mezcla entre alegría y melancolía. Esbozaba una ligera sonrisa, de esas que se trazan cuando aceptas con resignación lo que te ha tocado pero no puedes remediar fantasear con ¿y qué hubiera pasado si no?

Y allí me quedé sentado, una vez más, frente a él, queriendo decirle que le echo en falta. Fantaseando con explicarle mis logros y mis ruinas. Deseando poder tomarme una cerveza, como un amigo más, y debatir sobre cualquier cosa sin más intención que salvar el mundo de nuevo.

Esta vez, ha tocado un café en un bar de barrio. Otras veces, ha sido en casa, en el sillón de siempre y en otras ocasiones la cita has sido paseando, como lo solíamos hacer veinte años atrás. Todo ello es producto de mi imaginación, del recuerdo y de mis ganas de querer decirle que nunca le olvidaré y que le necesito, a pesar de no estar aquí, junto a mí, junto a nosotros.

La próxima ronda, la invitó yo, Papá.

 

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Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
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3 respuestas a El café

  1. Para nada aburrido, muy entretenedor!
    Saludos

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