El séptimo arte como reflejo de la sociedad

cinema-strip-64074_1280El séptimo arte. Ahí es nada. Con esa etiqueta, el cine, ha hecho siempre alarde de su condición de miembro  del selecto grupo  que resume la condición  artística del ser humano.

Nuestra vida, al menos aquellos que no tenemos más de 100 años, se ha visto reflejada en películas. Desde los dibujos animados que empiezan a orientarnos, ya desde pequeños y de manera sutil y elegante, qué nos vamos a encontrar en este mundo, hasta películas para adolescentes que ensalzan los valores de la libertad y de las hormonas, pasando por los dramas familiares de lágrima fácil, o  las catástrofes  hipersurrealistas en donde los salvadores del mundo siempre tienen muchas barras y estrellas en su bandera y como no las películas de terror, de las de media mano en la cara y un ojo buscando entre los dedos, el morbo del susto casi masoquista.

O sea, que es un reflejo de lo que las distintas sociedades han ido cultivando a lo largo de la historia. Y bien, de un tiempo a esta parte, entre superhéroes y jóvenes actores, hay un común divisor que se ha instaurado en el celuloide, al menos el más comercial o más universal de todos: el americano. Y es que la elegancia y las dotes especiales de los actores de antaño se sustituyen por músculos, abdominales y depilaciones.

incredible-hulk-1710710_1280Desde no hace mucho tiempo, la transformación que han sufrido muchos actores, que han dejado de estar bien físicamente, a parecer auténticos mulos de gimnasio, ha pasado de lo anecdótico, al susto. Que no tengo nada de que la gente se preocupe por el físico, faltaría más.

Lo que sí que he podido observar es que, si cultivamos el cuerpo a base de dietas y gym, está claro, que al actor, no le vamos a dar un discurso filosófico en donde la única parte desnuda que puede enseñar es la de la lengua .Hay que aprovechar todo ese potencial físico para que pueda lucirse, bien sea en forma de vigilante de la playa, superhéroes con canas  o miembro de un cuerpo especial de élite del gobierno.

Insisto, para  nada me parece mal que los “chavalotes y chavalotas” enseñen sus magníficos cuerpos, pero si como decía al principio, el celuloide es el fiel reflejo del paso de las sociedades por este mundo, está claro que algo está fallando.

Aún recuerdo que para ver a un tipo cachas, enfrentándose a todos, teníamos que tirar de películas de serie B protagonizadas por los mismos de siempre. Ahora, hasta el más famélico de los actores, ha dejado el cráneo shakesperiano por la mancuerna y es capaz de protagonizar cualquier película, de esas que se estrenan en nuestras salas de cine cada vez más desiertas, en donde la tableta de chocolate se convierte en el mayor reclamo del film.

Que si, que todo es un negocio, pero si el cine es el séptimo arte, dentro de otros 100 años, espero que en las escuelas no se tenga en cuenta el músculo y la mancuerna como ejemplo de lo que fue nuestra sociedad, aunque quizá, sea así y nos haya tocado vivir un momento en donde la apariencia prima sobre otros valores.

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Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
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