Escapes

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El ruido de la ventanilla cerrándose, invitaba a pensar que el aire ya empezaba a ser más frío. Se notaba el cambio del paisaje gris asfáltico al multicolor campestre. De fondo una canción  que sonaba una y otra vez. Sin duda era especial. Las vistas, tan espectaculares como lejanas, acompañaban a la banda sonora de su vida. Era idílico. Quizá demasiado y posiblemente pretendido.

La carretera se adentraba en el bosque, que en esta época del año, regalaba matices de colores por doquier. Incluso el  coche hacia demasiado ruido para tanta paz. Era momento de parar el vehículo. La canción seguía sonando.

Pues ya está. Otra vez aquí. Siempre que me alejo buscando paz y todas esas cosas bucólicas que tanto me gustan, es por lo mismo.

-Ya, últimamente hablamos demasiado.

-Más que hablar, diría que me flagelo, de forma continua, por todo, sin tregua y eso acaba cansando.

-Si pero ¿qué quieres hacer?

-No lo sé, de verdad.

El silencio lo envolvía todo. Tan sólo algún que otro pequeño manotazo en el volante, impedía que la canción sonara como lo había hecho las últimas quince veces.

-¿A caso no sabía de antemano que esto podía ocurrir?

-Claro que lo sabíamos pero hay cosas que son inevitables. No puedes, por mucho que quieras, hacer lo que se te pase por la cabeza. Los sueños, sueños son.

-Pero dime, ¿No vale la pena intentarlo? ¿Qué es la vida sino eso?

-No sé si vale la pena, pero aquí estamos, discutiendo como siempre, intentando dar con la respuesta ante algo que en la teoría coincidimos pero en la práctica no hay forma posible.

La canción terminó. El silencio era absoluto. Mientras tanto él, inclinándose hacia la guantera, la abrió y cogió una agenda y un bolígrafo. Se reincorporó al asiento y pudo contemplar como el último rayo de sol, le iluminaba el rostro.

Demasiado bonito-dijo en voz alta.

Y de nuevo, la música empezó a sonar mientras perfilaba  renglones y letras encadenadas, de esas que intentan apaciguar el espíritu, de las que buscan consuelo en su lectura.

Esto es lo que le pasa a quien quiere huir del mundanal ruido, escapando de todo y de todos, hablando consigo mismo, pensando en voz alta y preguntándose cómo ha podido llegar a encontrarse ante esa situación, otra vez. Mientras tanto, “escribimos renglones encadenados”, hasta la próxima ocasión.

 

Autor: Jose Minguell
Foto: http://www.pixabay.com

Acerca de Jose Minguell

Observador, reflexivo,apasionado de todo y aburrido en nada. He visto cosas que vosotros no creiríais....es hora de reflexionar, siempre lo ha sido pero ahora hay herramientas y motivos más que suficientes: Just do it.
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2 respuestas a Escapes

  1. Hola, jose Minguell:
    Hay un halo fresco que envuelve el texto, que desde mi opinión, se convierte en un repiqueteo constante a esas divagaciones libertarias que cada uno de nosotros no debería de olvidar jamás.
    leyendo, me dejo llevar en un grato paseo, tan escaso en estos tiempos convulsos; donde el hombre, la civilización entera, parece haber olvidado, -y que suplanta con impulsos consumistas, cúal de ellos más estúpido- cómo si el tiempo no fuera el mayor y preciado don que poseémos: para más tarde, -demasiado quizás- perecer deseando comprar, aunque sólo fuera, un minuto de sensatez.
    Gracias por escribir esos “renglónes encadenados”.
    Un abrazo.

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